Juanete

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martes, 11 de octubre de 2011

Verde

¿Qué pasa?

-¿Recuerdas esa vez que te miré mucho a los ojos, rogandote que me dejarás perder en ellos?
Si.
-Bueno, pasa que me perdí en ellos.
¿Entonces?
-Estoy en alguna parte de tus ojos. Cayendo supongo.
¿Entonces?
-Pronto llegaré al fondo
¿Es eso bueno?
-¿Cómo bueno o cómo malo?
¿Puedes decirlo al menos?
-Malo entonces. Lo más seguro es que cuando termine de caer me canse.
¿Entonces?
-No nos veremos más y ya estuvo.
¿Y me lo dices así como así?
-Bueno, puedo intentarlo asá como asá.

martes, 4 de octubre de 2011

Dromedario

Yo quisiera no quitarmela de encima,
de buena gana la dejaba que hiciera un nido en mi cabeza.
Es como una ardilla que se me trepa y mientras lo hace
el rojizo de su pelaje me rodea y la tarde se marchita.
Soy más feliz así.
Yo la llamo andromeda.
Ellos esquizofrenia.

Jazz en el parqué

Una monja que propone sexo oral.
Mientras se despeja de la turba oscura,
relevando hábito y buenas costumbres.
Un cristo que oculta su rostro.

Un buen quid pro quo quizá.
La suerte despabilará por su gracia
y él estará blasfemando enfermos y discapacitados.
Inspirando ambivalencias en piernas ajenas,
para terminar eyaculando con el tabique desviado.

Estimulantes. Líneas y líneas.
Una primogenitura que se desaría lesbica.
Pero que cuando cruza la esquina
se despotrica con vehemencia
contra Freud y sus demonios.

martes, 20 de septiembre de 2011

Artistas

El alba despunta con firmeza y calma,
se va asomando con cautela por encima de
las colinas. Iluminando esas calles que
ayer fueron campos de guerra.
Trincheras con niños y sirenas.

Y mientras sube a mi piso
como si se tomara la molestia de repasar
los peldaños que yerguen esta torre.
-Como en días pasados, que desde lo que
son hoy mis ventanas dejaban caer balas
sobre cuerpos de adolescentes que juegan
a la guerra.-
Va iluminando esta sala.
Esta bodega donde estamos Joseph con sus siete mil robles,
Marcel con su escalera de vidrio,
Tristan con sus veinticinco poemas
y yo, bueno yo que no tengo aún nada.
Sólo esta bodega.

Cuando empieza entonces a rayar las caras
la luz y el brillo,
dejamos la inmovilidad de lado
cada uno vuelve a su naturaleza móvil
y arrasatra sus propiedades
-por supuesto yo no puedo entonces fumo-
y las deja descansar para que no se mareen.

Eventualmente, entre mover y reposar pasa el día.
Y para el anochecer, suele ser Duchamp,
Pregunta, ¿y mañana qué?
Mañana, volver a nacer y perder.
responde Tzar.

¿Donde quedó la corona?

Una princesa de castillo y trono
que su carisma hacia ver el mundo con más colores.
Una princesa de cuna de oro
de finos modales y zapatillas de cristal.

La princesa quería vivir.
Princesa que desea conducir de vuelta a casa,
camino serpenteado en compañía de su hija
princesa que discute con su hija y se altera
que pierde el control del auto.
Que se le escapa la vida de las manos
mientras cae por un barranco.
Princesa con contuciones en la cabeza que sangra
entre tanto amor y tanto llanto.
Que se le escapa la vida de las manos
con tanto amor y tanto llanto.

Princesa que resiste para decir una vez más te amo
que conmueve a su reino. Que quiere vivir.
Que se muere mientras se desploma su encanto.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Averno

Esos petalos de cristal se van quebrando cuando
los toco y se hacen migas como escarcha en las yemas
de mis dedos. Van brillando y desapareciendo mientras
el sol aparece rayando el piso de la habitación y me encuentra
arrinconado en la desesperación de ese silencio
que acompaña los días de mi vida que con paso torpe
me llevan a ti.

Y pronto el sol vuelve a irse y la negrura me inunda todo
y yo me pregunto que parte soy yo y empieza a ser el
fantasma que dejaste deambulando este mundo.
Me hará falta tu mirada inocente y tu sonrisa caprichosa
me hará falta tu presencia en mi mirar
tus pasos coreando los míos, como si se tratara de mí.

Y aquí sigo lanzando preguntas al aire que se fue contigo
para dejarme la tranquilidad de que al menos existe
un infierno y ese lo habito yo.

Y como no odiar al sol si me recuerda que los días pasan
sin ti. Que cada día estamos más cerca y cada vez te recuerdo
más lejos. Que el perfume de tu piel se le escapó a las flores
y que los pájaros no cantan más la melodia de tus colores.
Y yo no puedo hacer nada más que odiarlos porque olvidaron tu nombre
y el mío sigue anclado a estas tierras.

Como no querer que mi vida acabe pronto
Si te mato cada vez que te toco.

martes, 6 de septiembre de 2011

Esquizofrenia

Mientras se apilan palabras sin sentido en la pantalla la piel se  va cayendo a girones. Retazos de recuerdos con un poco de imaginación gastada y resentida de caminos transitados y olvidados. De promesas rotas y de ideas floreadas sobre el tapiz límpido que se extiende sobre las cabezas.

La memoria juega un papel crucial y empieza a trastabillar desde la cima del cerro y no hay opción distinta que arrastrarse sobre el barro y avanzar con las piernas rotas. El calor y el miedo concuerdan en que las balas han alcanzado este cuerpo derrotado, entonces se despeja el horizonte y voy directo al ayer. Esa tarde dorada que se arropa con la sábana más azul que se pueda imaginar se estrella de frente contra los labios ausentes, contra esa mano que se deshace como arena mientras la sujeto en el frenesí mortal. Otro camino transitado que se lleva consigo los pasos, los besos, tantos besos.

Novacaína

Yo estoy detrás de la cámara. Del lado oscuro del lente. Las historias que relata
el diafragma son como hojas de coca que se queman despacio y se vuelven ceniza sin
ningún cimbronazo, se pierden en el humo del atardecer. Para que alguien las revuelva
y por un momento sienta ese clic que detuvo las realidades esparcidas.

martes, 30 de agosto de 2011

Cuentos de Pajaros y Escopetas

Quizá me siente a rayar tapices. Y estaré seguro de que no haré nada estúpido con tal de que no me dispare. Imaginese esa escena usted.   Su dedo se desliza con suavidad sobre el borde pulido del revólver, sobre ese negro opaco y  lo eleva para arrastrar el martillo. Hace clic y usted y yo sabemos que está listo. Se devuelve con su dedo por el camino ya transitado y cuando se encuentra cómodo, entonces, sólo entonces estira su índice, lo introduce con temor en la guarda y lo aterriza sobre el gatillo. Por un momento lo asalta la duda pero recuerda el camino para llegar hasta acá. Recuerda lo decidido que estaba más temprano esta mañana. Cuando recordó que hoy era el día. Envalentonado hala desde lo profundo de su alma y lo hace de forma continua hasta que la resistencia se quiebra y para cuando vuelve a parpadear, le queda una nube de humo y pólvora quemada sobre las yemas de los dedos. Un chillido en los oídos lastimados y salpicadura de cráneo, sesos, sangre y piel sobre la cara. Yo por mi parte estaré iniciando una travesía. Desmimismandome. Estaré derramandome por el orificio de entrada y retirándome por el de salida. Estaré abandonando ese cuerpo que ya no sirve. Intentaré invadir otro. Tomaré mis pertenencias más cercanas mientras ese cuerpo torpe se estrella contra el piso y yace inmóvil  un río carmesí sale por el cráter del impacto. Para cuando ya esté seco, estaré lejos. Quizá fume un cigarrillo en Guangdong, o esté remangandome los pantalones en Bandung. Sea como sea, estaré lejos. Muy lejos. Y eso a usted ni a mi nos interesa. Así que deje de apuntarme con eso y vayase para el colegio que no quiero malas notas suyas.  

martes, 23 de agosto de 2011

Wayne


Lo juro fue una historia de Wayne.

Cerca de la media noche, con ese invierno pesado
que estaba por todas partes sitiamos el pueblo.
Yo me paré frente a la iglesia, me persigné y
me volví para apreciar la paz que flotaba y la nieve que caía.
Mis hombres, quince a izquierda y quince a derecha me miraban
con los ojos abiertos como perros sabuesos.
-¡Traiganlos, ahora!-
dieron media vuelta y corrieron hacía las casas donde esas pequeñas
ratas dormían. Los que se quedaron cuidando de mí alzaron sus rifles
y los descargaron iluminando la oscuridad de la noche.

Las luces se empezaron a encender mientras traían a los miserables a mis pies.
A la distancia se escuchaban gritos de muejeres y llantos de niños mientras
mis hombres arrastraban a los traidores sobre la nieve.

Una vez los tuve a todos frente a mí, les leí los derechos que el
Quinto Estado del Barbarossa les otorgaba en calidad de traidores a
la patria. Una vez terminé de leer ese cuento infantil para señoritas,
di la orden para que se formara un pelotón dandole la espalda la
sublime puerta de antaño, que protegía del frío a la sagrada Iglesia
del Kiev, que tanta mística la rodea. Por eso mismo quise que fuera aquí.
Para que Dios viera que existen hombres como yo que luchamos por hacer
de su creación, la más perfecta obra de arte. Así, si morimos, se nos abrirán
las puertas del reino celestial por haber dado lo mejor de nosotros por el futuro
de nuestra nación, por nuestras familias y por Dios.

¡Sentenciados!
Siguiendo el estatuto firmado en la ciudad de Legrad,
el día 22 de Enero de **62 se prosigue con la ejecución
haciendo uso de los medios con los que se valga la
muy honorable y respetuosisima autoridad que para el caso
de ustedes se encarna en mi persona.
Por consiguiente, siendo fruto de mi decisión, ordeno
a mis hombres de confianza que abran fuego cuando lo indique
y como muestra de misericordia, les pediré que apunten a los cráneos
primero, para no tener que presenciar ese macabro gemir de un
cuerpo moribundo mientras se desangra.
No habiendo más recomendaciones, ni nada más que agregar...
Los sentenciados pueden decir sus últimas palabras.
...

Muy conmovedor, si tuviera esa cosa que llaman corazón en el pecho.
Pero como bien se sabe, un buen soldado del régimen no ríe ni llora.

¡Atención!
¡Carguen!
¡Apunten!
¡Fuego!

miércoles, 17 de agosto de 2011

Huesos

La llama dentro del vaso alumbraba pobremente la azotea en la candelaria.
El frío debería estar por ahí pero no lo recuerdo tanto. Recuerdo cuando el sol se iba hundiendo -si Federico- en el horizonte y como esa cerveza se metía entre mis ideas y las bobadas que decía. Y para cuando el sol se había hundido del todo, y la oscuridad y el silencio se apoderaron de los espacios que no ocupabamos -que eran muchos supongo- lo mejor de esa galanería rechinante y trastocada, recorrida y abusada se alineó para dar en el blanco que se abría como una diana frente a mí. La propuesta, dame un beso. Y la respuesta, malditos días aquellos, en su momento no me disgustó. Pero una vez se acaba todo y queda ese óxido sobre lo que fueron superficies pulidas, es posible analizar con sensatez los episodios quemados. La respuesta entonces fue -si te dejas sorprender- brígido -en su momento- pero estúpido -siendo honestos-. Como será posible que ante la naturaleza del encuentro. Del episodio, con el hambre de lo que fuera querer, con tantos cuchicheos aquí y allá, después de canciones repetidas y reregaladas, después de timidas sonrisas, después de tanto, o más bien poco, después de lo que quizá no haya sido y fuera, habiendo gastado alrededor de 4 horas y dinero en cuantía diciendo sandeces, quizá quizá ese beso sería lo único que no sorprendería en la noche que se derramaba sobre las pieles pálidas. Y entonces, la manía -maldito pirulín- de actuar un poco en situaciones incomodas, o de actuar incomodo en pocas situaciones -ya ni recuerdo que macana quería decir- me arrastra obligado y sumiso a fingir sorpresa una vez puso sus labios sobre los míos -por fin carajo!- Y ahí empezó la cadena de malas decisiones. Seamos honestos, quién finge un beso, finge un amor.

martes, 16 de agosto de 2011

la última gota


Adios partí.
Me llevo conmigo toda la ropa.
Hace buen sol y casi cae la aurora.
Tomé una pizca de tu magia
Y otras cosas.
una prenda con tu aroma.

No es justo dejar esta nota.
Ya sólo me quedan las sombras
y un puñado de letras lloronas.
Pero aquí estoy hablando de esta forma
ya ves, soy un tonto que riega rosas marchitas.

Quizá no deba contarte lo que hay detrás
de mis notas.
Quizá sólo debas escuchar la melodía que arropa
esta tarde.
Y mi fé, la dejo debajo de tus uñas para que
para que rompa las olas.

Tengo una herida con la que comulgas a solas.
Gira la perilla, que en la estufa estan
mis deseos aún calientes
para que los seques antes de que se quiebren.

Me encontré con la tristeza en la colina
me sentaré en la llanura entre las rosas.


martes, 9 de agosto de 2011

Aclaraciones

Este arte quizá no salve a nadie,
más bien es posible empuje a unos cuantos,
servirá de excusa para las tardes tristes
y será conveniente con un café,
convencerá con el humo de un cigarrito
y confirmará la soledad de los días.

Afirmará tantos miedos ocultos y olvidados.
A lo mejor no es uno de esos de los que ascienden,
seguramente bajará peldaños hacía el vacío y el silencio.
Sus pretensiones seran las huellas del viento, a lo mejor.

Para obtenerlo es necesario una medida de tristeza,
media de amor, un cuarto de desesperanza y un octavo de de dolor.
Una vez se pone todo junto, realidad e imaginación caminan
de la mano. Estrechando con fuerza la rabia de los muertos
vivientes con los mimos de la calle, doblando cada uno de
los sentimientos, quebrandolos una y otra vez hasta hacerlos
cenizas.

Defendiendo nada y más bien poco, defendiendo lo indefendible
aferrandose a lo inocuo, ahogandose con gracia, pudriendose con voluntad propia.
Detallando la muerte misma, sentada frente a un espejo.

Implicando a los desentendidos, a los callados.
A los que la voz se la quitó la brisa, los muertos o los ancianos.

¿Pero ofrecer?
De eso si no se tiene un carajo

martes, 2 de agosto de 2011

¿Para qué?

Este arte quizá no salve a nadie,
más bien es posible empuje a unos cuantos,
servirá de excusa para las tardes tristes
y será conveniente con un café,
convencerá con el humo de un cigarrito
y confirmará la soledad de los días.

Afirmará tantos miedos ocultos y olvidados.
A lo mejor no es uno de esos de los que ascienden,
seguramente bajará peldaños hacía el vacío y el silencio.
Sus pretensiones seran las huellas del viento, a lo mejor.

Para obtenerlo es necesario una medida de tristeza
media de amor, un cuarto de desesperanza y un octavo de de dolor.
Una vez se pone todo junto, realidad e imaginación caminan de la mano.
Estrechando con fuerza la rabia de los muertos vivientes con los mimos de la calle,
doblando cada uno de los sentimientos,
quebrandolos una y otra vez hasta hacerlos cenizas.

Defendiendo nada y más bien poco, defendiendo lo indefendible aferrandose a lo inocuo,
ahogándose con gracia, pudriéndose con voluntad propia.
Detallando la muerte misma, sentada frente a un espejo.

Implicando a los desentendidos, a los callados.
A los que la voz se la quitó la brisa, los muertos o los ancianos.

¿Pero ofrecer?
De eso si no se tiene un carajo

¿Y el invierno qué?

Dime una palabra y te haré un poema -dice el anciano-
Las palomas tu sabes, Viven en Londres, tu sabes -agrega-

Mira a su gata suicida mientras dibuja peces en las paredes
mientras odia sus letras y escucha salsa.
El frío lo arrincona, lo abandona a sí mismo.
Lo tira a una jauría hambrienta que se sabe
es su psicosis.

Ella estará bailando un vals rimbombante,
con un rubio simple y apagado.
Sonreirá hipocritamente mientras piensa
en la vida del psicótico, de sus mundos paralelos.
Anhelará un caricia de esa tez marchita,
un cumplido a sus aclamadas piernas.
Deseará no haber enfríado la tierra esa.
Dejando a los gatos maullando.

Él se acercará a la ventana.
El horizonte fastidioso se abrirá ante sí.
Querrá partirlo en dos,
querrá, al poco tiempo, dejarlo intacto,
porque, siendo honestos que más da.

Ella se acordará de las tardes que mafalda miraba con disimulo.
De la empedrada que lo lleva a él. Y en el fondo la melodía.
La música es suave, simple,insípida.
No como la de casa, la de la casa de él.
Esa que hace que burdamente su vientre vibre con una rabia inexplicable
y la llene del deseo ese que emanan de sus brazos.

El recuerdo de tu cariño, ay, conmigo esta acabando.

martes, 26 de julio de 2011

Alcaloide

Janette viene dando zumbos y vueltas
la retroexcavadora se aleja por la llanura
dando caladas de humo negro que se asienta en pupitres de marmol.

Amie me mira irreverente y que puedo hacer.
Está tan llena de cosas y marañas que no hay caso.
Las escaleras oxidadas se van quebrando sobre mis costillas
y las risas mudas ahogan tantas penas que no importa.

Quemaremos sus sueños. Los incendiaremos
Desde donde no los puedan cuidar
Seremos pesadillas con rostro
de esas que no desaparecen al despertar.

Nunca pudimos jugar
nunca nos dieron eso que llaman libertad.
Somos esa sangre que corre por las venas
de la tierra bendita.
Vamos a quebrar cada regla, con los pies
somos burros.
Pero decididos.

Yimi me mira desde su trasbalinera
y yo le digo que sí.
Que importa.
Igual terminará sangrando o ahogandose
en algún fluido corporeo.

Quizá yo me ahogué primero.

martes, 5 de julio de 2011

El silencio

Me gustaría ser una femme fatale
en una de tus historias.
Acercarme de claro a oscuro
saber que mi sol te eclipsa.

Detener mis labios en el climáx.
En el tuyo.
Mientras el mío se arremolina
furioso en mi vientre.

Desenredarte de mis piernas
largas, delicadas.
Soltarte el nudo de mi cuerpo.
Deslizarme como seda por la noche
Desaparecer mientras parpadeas.
Para que de mí sólo te queden estas líneas.

martes, 28 de junio de 2011

Cava de Real

Cuentame esa historia tuya
tanta dicha, tanta Gloria.
Esa cosa loca que hay entre tu y yo.
¿Esa cosa entre tu y yo?

Cuando esa plaza se quede con nosotros dos a solas
la noche derrame su inevitable silencio
y ese nombre me hele la piel,
me derrumbaré sobre esos peldaños gastados.
Sobre rocas milenarias que no conocen nuestros días.
Me aferraré a ti y sabré que hay un vacío
entre tú y yo.
Un universo sin sol, luna ni estrellas.
Que a mi voz se le arrancaron tus labios.
Que tus fantasmas deambulan en tus callejones.
Una vez la luz se apaga, las luciernagas reinan.

Del Mal

Como quisiera arrancar contigo
pétalos a los claveles.
jugar a las formas en las nubes.

Ver las constelaciones en tus ojos,
perderme en el  universo de tu vida.
Habitar la galaxia de tu cuerpo.
Ser uno, sin dejar de ser dos.

Pero la realidad, esa que no se extingue,
que llega a bocados, fríos y con calma es otra.

No hay en mi cosa distinta a un olivo
seco y resignado.
Una vid que no entrega más que un áspero paisaje.

No vengas a mí con esa sed
que para saciarla poco puedo hacer.
Y si pudiera,
aquello que me pides
no habita en mi pecho.

Infancia

Ese borrón de frutas viejas,
camino andado y olvidado
de canelas y clavos.
De arroz ahogado en leche tibia,
de maícenas revividas.
Oh infancia! te vas de mí.

martes, 21 de junio de 2011

En la noche

Súbete en mis pesadillas porque hace frío.
Sólo espero que te acuerdes de mi olor cuando 
camines de la mano con las estrellas caídas y rotas.

Enciende el cigarrillo de mi sangre,
quema cada uno de mis sueños.
Déjalo que suba como una pompa y se quiebre con la fragilidad de 
tu mirada.

No cierres la ventana y deja que el aire se clave en mi pecho.
que me asfixie y amorate los ojos.
Rasga el envoltorio de mi cuerpo.
Imagina que es un papel de regalo.

Auschwitz

Muerdeme los labios
para que las palabras que escupa esten todas rotas.
Como esas personas que me miran en la calle.
Miradas rotas rotas.
Una monedita.
rota.
Así sea de cien o un pan.
rota.
A mi no se me alebreste.
rota.
Como el sonido roto del tren.
abriendose paso para algún lado.
Quizá sean más felices que aquellos cuyo destino final, final, final
eran los campos de muerte.
Quizá sean más infelices porque el drama continúa,
y no se garantiza nada con un boleto de ida.

Vejiga

Tomaré una escafandra.
De alguna forma te cortaré en dos con ella.
Imagino que eres como un baúl de historia de piratas.
Entonces me pondré un parche en un ojo y buscaré en tu interior
Algo de valor.

Por si no encuentro nada, espero al menos tengas alma.
Que muy delicado y cuidadoso limpiaré, secaré y disecaré.
La pondré en mi armario.
La vestiré un par de veces con respeto
una docena con admiración.
Una centena con felicidad
y una eternidad con asco.

Para cuando esté cansado de verla entre mis sombreros,
la dejaré en la cocina. 
cerca de los trapos.
Te recordaré cuando haga un charco de té.
Diré maldita sea, no supero este fiasco,
tomaré lo que queda tan seco de ti y arreglaré el daño.

martes, 14 de junio de 2011

Gasca

Y la estúpidisima convicción.
Las mentiras que se sirven en platos fríos
la desgracia el pan de cada día.
El engaño como un padrenuestro antes de cada comida.

Y que decir de los noticiarios.
Un sermón de babosadas y osos de goma.
De humo que sube por las escaleras del desespero.

Para salir a la calle a ver a esos coyotes aullando
con frío y con sed.
Pero ellos no lo saben.
Vivimos en un desierto.
Nos cubrimos bajo matorrales
Para vivir de arroz con mentiras
y un poco de huevos revueltos con crimenes inimaginables

Depués fingiremos todos estar bien
como un tigre enjaulado feliz porque las lentejas
se las tiran por la cara.

Bailaremos un vals para nuestro público.
Somos un circo de asco y miseria.
Un espectaculo de bufones y acordeones.
Bienvenido al mundo de los grandes perdedores.

El parquet

Mierda.
La mañana huele a durazno con diesel.
Y ese asco de caminar por las calles tan sucias.
En la mañana.
Con ese frío imperdonable.

De escuchar el eco de los pensamientos.
Como si no bastara cuando la cabeza amanece
tan enferma,
tan seca.
Después del desfile de pesadillas.
Que dificil es pedirle que quiera sonreir.

Las cucarachas se mueven y hastían los sesos.
Cuando un cráneo explota las cucarachas vuelan.
Esas alas viejas de luchas renovadas.

Pero vuelan y eso es importante.
De resto importa un pito.
Como si tanta necedad se fuera por las endijas.

Y la mañana se rompe en dos.
Los malos resultados
y las preguntas tristes.
Con ese afán de resolver las comedias rotas
las sonrisas huecas y las miradas suspendidas.

Asesinnato

Se despertó asustado por unos pasos.
Con disimulo tomó su arma que yacía
como un recién nacido bajo su almohada.
Aguzó su mirada en la oscuridad,
se esforzó por no despertar a bjrk,
pero al parecer también escuchó los pasos.
-Tranquila nena, todo estará bien- susurró.
Acto seguido, descargó el tambor de su revolver,
cada apretada era un rayo de fuego
que iluminaba por milisegundos la habitación
pum, pum pum, pum, pum pum pum
y un peso muerto se dejó caer.
Suspiró. Bjrk lo abrazó con ternura
y hablandole al oído le preguntó.
¿Qué fue eso?
Tranquila nena, creo que me estaba enamorando.

Almendra

En el frío icónico y lascivo.
Entre las pulgas del trasnocho
y los piojos de un par de intoxicaciones.

Un puñadito de almendras y ciruelas pasas.
Secas. Tan secas.
Con arrugas y marchitas.
Como las tetas de las ancianas.

Y se maldicen las suertes.
Se cuestionan otras tantas.
¿Para qué?
Para terminar sentados
en esos pupitres viejos y gastados.
Para aspirar líneas de tiza
con billetes de tío rico.
Irónica metafora.
Aquí todos los tíos son pobres.
Yo camino trasdibujado.
Transliterado.
Quemado de poco en vez.
Ese beso frío quiere decir eso.
Sólo eso.
La luz subiendo por las copas de los árboles.

Nuestra tarde soleada.
Yo igual sigo sentado sobre la hierba.
Sigo imaginandote ahí.
Mirandome de frente con tus encantos.
Esos que se te escapan por los ojos.
Por los oídos.

Porque no usarás el velo.
Por que los he quemado todos.
Porque algún día saldré de tus piernas
corriendo, huyendo de mí.
de ti.

Y estaré quizá esperando un beso
o el viento frío.
Quizá seas un fantasma.
Quizá el extraño sea yo.
Y de ser así, seguiré
caminando por tus calles
Transdibujado, transliterado.
Quemado de poco en vez.

92

Esa presión en el vientre
el frío de la noche.
la brisa rompiendo el silencio
en las copas de los robles.

Las voces en medio de la psicodelia.
los juicios y principios.
Las soluciones precisas puntuales
y sobretodo oportunas.
Ideas brillantes en andenes gastados
sobre calles limpidas.

Y sin embargo, malas son.
Las decisiones.
Cuanto más desacertadas,
más prontas.
Cuanto más equivocadas,
más resueltas.

Para terminar caminando
 como llaneros solitarios.
Con las excretas bajando hasta las botas.
Desfilando torpes
frente a bufones somnolientos.

martes, 7 de junio de 2011

Mientras llueve

Quiero que sepas que tengo frío.
Que he hecho que llueva mucho.
Que los días han sido feos.

Que todo ha pasado porque sí.
Pero ha pasado en realidad ,
han pasado porque no.

Porque no llegas.
Porque no hacen falta unos segundos para verte.
No. Falta más. Mucho más.

Porque no te tengo en mis brazos y te digo bobadas al oído.
Y siento que ya me haces falta. Me haces falta que no vengas.

Extraño los besos que no me has dado.
Y quiero verte.

Y no sé mucho de ti.
Pero el viento me dice que estas bien.
Que tu abandono es porque sí.
Y yo aquí esperando a que todo deje de ser porque no.

Necesito que remiendes esta ciudad y este mundo, los míos.
Que las calles me sonrían como antes.
Porque siento que les haces falta tú.
Ven y cuentales que estas bien.
Diles que tenemos que aprender a vivir sin ti.
Ellas y yo.
Quizá más yo que ellas.
Pero no importa.
Unos días. Unas semanas y unos días.
Un montón de horas y minutos.
Y más aún si cuentas cada segundo.

Quizá un día abra los ojos y ya estes aquí.

Voy a cerrarlos a ver que pasa.

martes, 31 de mayo de 2011

Oboe

Te busco entre las calles grises y frías.
JUgando a encontrarte.
Recorriendo andenes,
pasando días y noches.

Lo cierto es que no he querido hallarte,
no he querido sumergirme en la profundidad de tu misterio.
Cierto es que prefiría no verte si me sonríes.
NO escuchar esas palabras que se dicen tantos, y a las que temo.
Huir de tus manos que buscan las mías un domingo al atardecer.
De tus besos de flores,
de esas miradas de mariposa,
de los te quiero y te amo.
Huir de ti que más quisiera, si te encontrara en mis calles.

¡Y como no hacerlo!
Si aparecerías como una cerilla en mi noche,
alumbrando todo de a pedazos,
dejando el silencio entredicho.
Llenarías mis días de colores,
me saciarías la sed de ti.
¡Y entonces, y entonces!
Para que volvería a buscarte
Porque querría yo, cambiar el frío de tu ausencia
por la calidez de un abrazo?
Porque querría yo abandonar la tormenta,
por un una tarde de verano?.

Igor

Es un asno.
De un tamaño promedio,
Con una tupida cabellera rubia.
Mastica despacio esa yerba vieja y seca.
Alimento que los Dioses inventaron sólo para él,
eso dice.
Camina con gracia mientras se pasea con su vaso de scotch.
Sus lentes son más oscuros que la cuna del sol.
-¡Hey burro!- grita la mantis religiosa -¡Ten cuidado
Eso es un acantilado!-
-Vean a este- dice nuestro animal confiado.
-Yo todo. Todo lo tengo dominado.-

-Burro, ten cuidado-
Fiu!
en el fondo del peñasco quedó empotrado.

martes, 24 de mayo de 2011

Verano II

El viento se voltea furioso cuando llega hasta el final del mundo para regresar,
y recordarnos que esos muertos son de nosotros.

La tierra seca se levanta, y el sol implacable calienta todo lo que alcanza a ver.
el desierto está rabioso. el viento sopla hacia el norte arrastrando ese aire caliente.
Y nosotros estamos en la mitad de esa inmensidad. Por encima de nuestras cabezas, azul infinito.

Miro a Steban y debajo de su sombrero, puedo ver su cara de fatiga. Está cansado, lo conozco.
Pero bien sabemos que es muy pronto para volver.
La sangre llama sangre dicen por ahí. Y nosotros la llamamos primero.
Por eso resultamos en el fin del mundo deshaciéndonos de esa sangre maldita.
2 metros bajo tierra. Y su rostro empieza a desaparecer de mi memoria. 
De la de Steban, definitivamente no. 
Cómo olvidar esa cara que él y yo sabíamos le iba a costar tanta sangre que sería preciso entregar su vida.
Fue un error. Steban lo sabe y yo apenas lo miro con lástima. Es su problema.
Yo sólo soy el buitre que espera a que se vaya para reclamar mi parte del manjar.

Verano I.

 5 de Julio de 2010
En la noches el cielo se rompe.
Y no tengo nada más que la memoria
de lo que la luz trajo
y la oscuridad arrastró.
Soy un niño que grita en el vacío.
Ese que pinta la luna.

Mientras mis lagrimas se evaporan.
Escribiendo con tiza en el suelo.
Finalmente tengo una calle escrita con cenizas.

Y volvemos todos a ser iguales.
Como lo fuimos al nacer. 



Momentos de Amor

Porque siempre se sientan en esa banca
bajo ese silencio descascarado que empolvilla todo.
Desesperados con la oscuridad que se inmiscuye 
hasta en el más recóndito pensamiento.

Porque él dirá versos al aire.
Que ella vomitará sobre el suelo
Él besará sus manos.
Mientras ella afila sus engaños.

También porque ella tejerá promesas
que él romperá.
Ella cuidará sus retoños,
porque él los olvidará.

Porque se mienten bajo la luz de la luna.
Fingen una dulce melodía.
Y se juran momentos.
Que ambos saben no llegarán.

Porque tienen miedo y la soledad agobia.

martes, 17 de mayo de 2011

Intentemoslo

Vamos rompernos las yemas de tanto sujetarnos.
Que parezcamos animales,
untarnos los dedos de todos y cada uno de nuestros fluidos.
Vamos a explorarnos a la luz del día.

Olvidemos nuestros secretos.
que queden expuestos.
Dejemos la pulcritud.
Olvidemos todos esos cuentos.

Crucemos la línea del bien y del mal.
Despacio. Rápido.
Recorramos nuestros cuerpos.
Con la lengûa. pulgada a pulgada.
Crucemos el umbral.

Sube y baja. 
Hasta el final.
Suspirar y sudar.
Gemir y cantar.

Sintamos como es eso de llegar.
Como es eso de ser uno y volar.

Quedémonos inmoviles,
como si muriéramos un poco.
No del todo, solo un poco.
Apenas para abrir las bocas 
llenas de flores.
Con sed de más.
Siempre esa sed de más.

Ya vendrás

Quiero que vengas y te enredes en mis vacaciones,
que suspendamos el tiempo y que nos veamos como humo.

Humo que asciende y luego se disipa.
Sentir que nos disipamos juntos.
 Mientras nos engañamos y el tiempo se nos ve en las caras.
 Y en su momento  amanece y estas más allá del mar
y siento entonces que todo volvió a empezar.

 Quiero que seas parte de mis vacaciones,
escribir historias en las nubes con la tinta de tus besos.
Que la mañana florezca en nuestra piel y los atardeceres
sean el nudo de nuestros cuerpos.

martes, 10 de mayo de 2011

Y ahora ¿qué?

A mi no me vengas con esos aires de tristeza.
No quieras tu que sienta pena por ti.
Si bien te busqué fue,
no por otra razón,
no otra tan ajena a que resultaste lejana.
Porque compartimos lo que se comulga a solas.
El silencio que hoy me vienes rompiendo
con esas letras mal acomodadas que me fastidian
y me pesan en el alma.
No por que tengas razón,
por el contrario -bueno casi- 
es porque en mucho me he equivocado,
bien sabía yo
que no hay que buscar mas allá de los ojos timidos,
que la mirada apenada no resulta ser tan buena como lo es en principio,
pero sobretodo y como quisiera equivocarme,
que no es una puerta al cielo.
Es una condena al infierno

La anónima

Jue 7. Bar.
Terminaremos enredados.
yo en tus piernas
y tu en mis tragedias.
Nos hundiremos en un pozo de miseria.
Hasta que la oscuridad me escupa lejos de ella.

Y mientras tanto, yo seguiré enredandome aquí y allá.
Si puedo.
Sí, puedo.

Jue 14, Guarida.
Escapas de tu vida y te internas en la mía,
en medio de esta oscuridad pesada.

Te tomo la mano
y tu me halas a tu lado.
Te deseo en la cocina
pero para entonces ya estamos en mi cuarto.
Te quito el pantalón.
Tu insistes en conservar tus zapatos.
Me quieres cerca y yo me mantengo alejado.

Esta historia pudo haber sido sencilla,
¡Pero no! Te has enamorado.
Que tonta.
¿Que no ves que estoy asqueado?

Calma calma, ya he terminado.

Judea

Quizá la tarde está gris.
A lo mejor es una mañana soleada.
El día puede ser sábado
O bien un domingo feliz.
Y mientras se terminan de definir,
esos rasgos tuyos,
la hebrea termina su té.

Quiebra el terroncito de azúcar.
Tres partes iguales.
Una para los muertos.
Una para un Dios que no vive en los cielos.
Y la otra termina bajo sus yemas.
Como lo disfuta.

Dios toma su parte -Siempre toma lo suyo, siempre-
Incluso sin estar en el cielo.

¡Pero los muertos!
Los muertos nunca se llevan nada.
Y lo dejan todo.
La osamenta pesada.
Los recuerdos laureados.
Las historias que nuestras hebreas aún no han superado.

De caballeros y carabineros

Ahora estos payasos que se adornan
con un nudo de látigos.
Destinados para el pueblo, el mismisimo que los armó.
Terminan caminando por las calles empobrecidas
con aires de principes. Olvidandose pues que son
hijos de lacayos, hijos de lustrabotas
que parió esta patria asqueada y llena de pulgas y garrapatas.
Se esconden detrás de su mismisimo uniforme,
¡Oh sí! bien lo dirías tu Federico.
Escondiendo su mismisa uniformidad.
Como si a esta tierra sus insignias de cobardía
compraran.
Como si del hampa de sus figuritas se diferenciara.

Pero la seguridad pareciera inundar esos pasos de estupidez
Disciplinada.
Y quisieramos nosotros, nosotros
que se acordaran de sus infulas fracasadas de perdedor ignorado
a la hora de hacer frentre al mal.
Mal mismo que ha de infiltrar sus ya podridos corazones.
¿Y entonces, donde quedó tu sueño José Antonio de la Santísima Trinidad,
de un pueblo en armas?
¿Ves desde allá lo que yo veo?

Suspendido

Desenredame los ojos.
Con calma, que será la última vez que te mire.
Bajame con cuidado,
acuerdate que me llevas al infierno.
Cierralos.
que ya no pertenecen a esta tierra.
arrancame el corazón, que aún está latiendo.
Llevame pronto.

Dile a mis amigos que no estoy muerto.
Cuentales que he ido detrás del viento.

Sigue bajandome que apenas comienzo este viaje,
en el que me pusiste con esmero.
Hundeme más.

Asegurate de que no quede nada de mí.
Termina de secarme el alma. Guardala contigo.
Para mí, bien lo sé, sólo habrá silencio.

Asegurate de olvidar los pedacitos de cielo que robé para ti.

Olvida también porfavor,
el miedo infantil que me  invadía cuando me mentías.
Ignora que fui tuyo, y ahora acabame como un extraño.
Mientras yo recuerdo que juntos vivimos un par de sueños.

Dejame ir ahora, de una vez por todas.
No quieras torturarme por más tiempo.
No quieras hacer más extensa esta eternidad.
No quieras ser parte de mi infinito presente de tragedias.

Afuera

 Cierra la puerta.
Contigo del otro lado.
Pensaré un poco en ti,
mientras fumo un cigarro.
No querré volver
una vez más a tus brazos.
Dices que me quieres.
Y eso no sé como interpretarlo.

Dispararé cartuchos.
Espero no hacerte daño.

martes, 3 de mayo de 2011

Asesinato

La luna se rie de él.
EL sol, esquizofrénico se asusta si le mira a los ojos.
EL humo se disipa y despeja el cádaver.
EL cuerpo, sin vida.
Yace sobre un charco de sangre.
Y sobre otro más grande, de parafernalia
de poemas óxidados,
de rimas inconclusas y métaforas malsanas.
¡Malsano aquel que arrebató sus ojos al mundo!
Malsano aquel que como la lanza del destino se abalanzó
sobre su mismima desgracia para repartirla entre los hombres
como pedazos de pan. ¡Y entonces como fiesta del gran bacco
se bañan en vino y juegan a las escondidas entre los matorrales
prohibidos! Para terminar asfixiandose los unos a los otros
con buenas excusas y pretextos de un mundo mejor, en una
orgía de muerte y putrefacción que vive canta y muere
al son de una opera cladenstina en los suburbios de la miseria.
Y para el que quiera cruzar el río de hambre y almas ennegrecidas por
el odio que rodea el mismimo averno humano, sólo quedará
la desgracia infinita de morir lejos de casa.

Cubitas

Escribiré unas pocas líneas. Unas líneas de afán que primero me leyeron a
mí y luego las escribí. Yo a ellas.
La noche se explayaba como una sabana oscura sobre el mundo.  Sobre el mío.
Las bocanadas de humo contrarestaban el frío que se rompía sobre mí.
El viento se iba, y mientras que lo hacía yo le daba un poco de mi alma
para que se la llevara lejos. Para que tocara esos cuerpos ajenos.
Esos ojos que no me miraban en esa noche. Para que inundara la vida de alguien.
Así fuera por un instante, alguno tan pequeño y fugaz como el mismo que sacaba
de mí la esencia del tabaco quemado. Mientras esa promesa se disolvía con la brisa, que furiosa se arrancaba lejos de mí, yo sostenía en la mitad de la noche
ese incienso de vacío. Ese puntero de paz. Y la paz de momento a otro se arremolinaba sobre mí. Me daba vueltas y me sentía entonces como un bucanero que camina sobre su barco mientras rodea el cabo de buena esperanza en una noche fría. Como la mía. Con una brisa alebrestada. Como la mía. Y entonces tomé el incienso de estrellas y lo alejé de mi cabo y de mi esperanza. Que para entonces no era buena y de un puntapié cruzó la calle. Entonces me devolví sobre mis pasos, recogiendolos uno a uno y cuando dominaba la cumbre de mi camino,
sobrevino la tragedia y vi como mi humanidad salía por mi boca con un sonido sordo que de momento me daba tranquilidad y  me dejaba en el piso indefenso. Mareado y con la plena seguridad, de que la paz está metida en alguna parte de mis entrañas y que cuando se marea, se sale por donde vino sólo para hacerme sentir lo humanisimo que soy.

La fiesta Negra

Los jovencitos se visten de gala.
Lustran sus zapatos y usan su mejor ropa.
Aquella que les han regalado.

Se suben a ese vehículo de aspas.
Como si volaran por el cielo llegan
al lugar indicado.
Al parecer esta fiesta ya ha comenzado.

Tan pronto ponen los pies en la tierra
se dejan invadir por el sonido,
por ese halo de celebración.
Afinan sus guitarras.
Y se abren paso, es la hora del baile.
Las luces parpadean torpemente pero
ellos estan invadidos por el espíritu
del carnaval.
En la pista de baile, claramente hay
personas disfrutando. Pero sin
los rostros no hay orden.

Entonces, un movimiento torpe
permite visualizar una cara.
Una llena de pánico.
Fría y sudorosa.
De jovencito.
Nuestros muchachos abren fuego.
Y empieza la serenata de muerte que
desde tan lejos se trajo.
Bailan un vals de sangre mientras
aquellos que ya danzaban se desangran
en un frenesí de pólvora, y humo.
Las trompetas están afinadas en
la clave de miedo.
Y los violines suenan a odio.
La gran orquesta es un demonio que devora
niños con sus manos.

Los nuestros reciben bajas,
pero todos sabemos que así son las fiestas.
Al menos estas, en las que se baila en medio de la selva.

martes, 26 de abril de 2011

Hasta que brille el sol.





Vamos a caminar de la mano.
Voy a sostenerte hasta que el viento te arranque de mí.
Hasta que tus ojos no me detengan más el tiempo.

Y otra vez buscaré el mar.

Vamos a prometernos la luna.
Hasta que el sol brille.

Vamos a sonreir
juntos englobados.
Hasta que se nos rompa el silencio bonito.
Y entonces lleguen las palabras necias.

Vamos a besarnos.
Hasta que los labios se resequen.
Y entonces besarnos duela.

Vamos a amarnos.
Hasta que a nuestro rosal se marchite.

sábado, 26 de marzo de 2011

Apreciaciones inmediatas de FF.COPPOLA

 

La cabeza nublada, la mente ciega.
El humo subiendo en vuelticas hacia el techo.
La pradera infinita con el sol resuelto.
Las copas de los robles meciéndose.
El viento sopla rabiosamente y se estrella contra la ventana.
Apenas refleja el sol.
apenas se ve más allá de ese silencio impoluto.
La sangre ya se seca.
La vida se esfuma.
Y aquí sigue sentada la duda.
La prueba eterna.
La tristeza absoluta.
La calma que no llega. Las voces que no callan.
El plomo se esconde bajo las yemas,
entre las uñas la tierra recién escarbada.
La madera brilla dorada,
mientras la tarde se aleja en el sufrimiento viudo de una mujer
que no deja de sufrir. Que no para de llorar.

Nihilista consumido

El silencio envuelve lo que el vacío no atrapa.
sube por la niebla y se mezcla con la calma
se cubre; se tapa
sube baja
Ríe, llora, canta.
No temas, la luz siempre sana.
No temas, la noche siempre acaba.
sin infinidad, sin espacio.
Sin miedos, sin presagios.
Más allá del sol, más allá de los años.
No quieras que te bese, créeme soy de los que hacen daño.

Cuentos de trincheras.

 

El horizonte está marchito como nuestros uniformes,
pintados con esa alegría que puede traer el barro de las trincheras.
El cielo, manchado no ofrece nada, no me ilusiona tanto como ayer,
quizá porque cuando la realidad humana alcanza el piso, cuando se viste
de soldado y dispara ráfagas de odio contra pechos de padres e hijos,
quizá es ahí cuando la vida pierde el único sentido que puede llegar a tener.
Amar y ser amado.


La mañana sigue y el frío se cuela por las costuras. Lo siento furioso subiendo sobre mí.
Al mediodía tenemos que dominar el cerro. Pero no sé con que. Mi cuerpo apenas lo puedo llevar de un lado para otro y mi mamá me recuerda en la abstracción de mi ser que definitivamente no es nada bueno, esto de jugar a la guerra. Eso de ver morir a nuestros padres y hermanos, en tumbas cavadas por nuestras manos, jugar a los rudos cuando ninguno de nosotros aguanta más de una 7.76 entre las cejas. Eso de los rudos cuando ninguno de nosotros podría pisar una mina sin elevarse por los aires y desintegrarse en el espacio. Pero somos rudos. Y el cerro hay que tomarlo. Y aún no sé con qué.


Llega el mediodía y si hemos avanzado sobre la falda, no es más de lo que un niño nervioso podría hacerlo en su primera cita. La balas zumban por nuestras cabezas y yo quisiera que todo se acabara ya mismo. Que perdiéramos o ganáramos. Al fin da igual. Los muertos no los devuelve nadie. Pero mi sargento Hartman asegura que parecemos niñas asustadas, y a decir verdad, no lo he visto subir más de 5 metros desde que se abrió fuego. La vida es un juego. Y hoy quiero jugar Poker. Miento, y lo hago conmigo mismo.


Cerca de las 3 de la tarde estoy desesperado. No aguanto más el frío, y busco acabar pronto con ésto. Levanto mi casco por encima de los  sacos de arena agujereados que habíamos preparado con un esmero adoptado. Por primera vez desde que abandoné mi casa, en esa tierra soleada, tengo tanta claridad. Espero con sigilo. Alguna liebre tendrá que asomarse. Y ahí está. Antes de que reaccione, yo ya he envuelto en una tragedia a su niño de 9 años y a su princesita de 5. Ambos lo esperan y yo sé que ya no llegará. Supongo que soy muy valiente. Con el rabo del ojo veo un movimiento torpe; una nueva madre soltera en el mundo cuando la sangre ha dejado de brotar. Y entonces, como todas las historias tristes, tarde o temprano se acerca un final. Y el mío afortunadamente lo miro a los ojos. Ojalá sepa que Mary y mi mamá no celebrarán ésta navidad. Ojalá piense en ellas mientras yo simplemente me caigo lentamente y veo como mi sangre mancha tanto barro, tanta maldición regada. Siento que soy una pluma y no tengo miedo. El frío se fue y hay mucho silencio. Hartman grita y yo no escucho nada. Sólo veo como abre sus ojos y me mira con espanto. Yo quisiera guiñarle, pero entonces sé que estoy muy lejos.


Y de como terminé aquí sentado frente a la piscina, bueno en realidad eso no lo sé.

Y nunca apareció

 

El momento esperado.
La ansiedad se envuelve en mí como una pitón,
como una boa constriñendo todo mi cuerpo.
Pero mis labios están calmos y pacientes.
La palabra precisa se me perdió
y corro como loco buscándola.
Quisiera encontrarla antes de que note mi presencia.
Quizá ya sabe que estoy aquí.
Quizá sólo me quiere torturar un poco,
y se ríe de como escarbo mi cabeza
como un niño su baúl de juguetes.


Pero yo no busco un simple títere.
Yo busco un motivo, una razón.
Busco algo que me permita hallar,
lo que ella me robó
quizá también sin notarlo.
Quizá lo notó tanto que bien lo escondió.


Disimulo, no hay delator.
Soy la viva muestra de la imprudencia.
Pero, ¿igual que?
Confiesa.
Ante la duda, cariño.
Que puedo hacer sin tu incertidumbre


Un paso arriesgado. Como todos en esta cadena.
Acto tras acto,
la escena sólo puede resultar bien.
Determinante.
Esta obra la escribimos juntos.
Yo he escrito una comedia,
y de tus líneas puede salir una tragedia.


En esas líneas que por obligación escribirás.
-Porque tus movimientos en éste mundo tejido
alguna fibra habrá de hacer vibrar.-
Dirán claramente si nuestra audiencia,
que somos tu y yo en distintos momentos,
preferirá llorar por encima de reír.
Preferirá huir por encima de celebrar.


Sólo un par de líneas y nuestra fugaz epopeya
sería una inútil adaptación de la Ilíada.
Y ¿para nosotros qué?
Para nosotros C, quedan dos cosas.
El silencio.
Y el fantasma del minuto que pudo, pero no fue.

miércoles, 23 de marzo de 2011

La espera

 

El corredor está bien poblado.
Parece casi una reunión de muertos vivientes,
de ser así yo sería el aparecido,
tengo una herida profunda en el cuello,
Tengo un amazonas carmesí que surge de mí.
Pero aquí hay gente con los sesos colgando.

Si, sí ya sé que hay que esperar.
Si sí a mi me parecía grave,
pero no sabía que en esas academias de seguridad privada,
también enseñen, además de como llevar un arma,
a hacer exámenes complejos de manera tan aguda,
sea el caso de las tomografías, radiografías,
y Dios me perdone, una que otra colonoscopía.
Y sabrá usted en que más ías se especializó
cuando iba a la academia.

Si, sí con la aromática me siento mejor,
definitivamente el hilo carmesí que corre por mi camisa
ha dejado se ser tan torrentoso.
Siempre he oído que las plantas son milagrosas.
Y detener una hemorragia, para cambiarla por un leve mareo
me parece digno de las más elevadas artes curativas.

Ahora bien, el mareo está por todas partes y los muertos vivientes,
¡se ven tan asustados!
¡si tan sólo supieran que casi se ven morir!
Ahora siento que se me va el aire,
pero no me preocupa, la señorita dijo que ya estaban rectificando mis datos,
y como ya no sangro tanto, no me asusta.

El doctor ya casi sale, joven
Gracias, aunque ahora que lo dice,
me siento viejo, mucho.
Porque la veo borrosa
y apenas si la escucho.
La aromática se me salió mientras bajaba por la herida.
Tengo frío y empiezo a temblar, creo que necesitaré otra aromática.
Una cargadita porfavor.

Creó que cambié de parecer y quiero dormir un poco.
Sé que hay personas que tienen documentos más urgentes,
con nombres más bonitos, y yo que siempre he sido un caballero,
cederé mi turno, ya que no le temo a la muerte.
Además señorita, confío en usted y en este país que tanto he amado,
Así que no se moleste, atienda primero un par de santos,
que los ángeles me esperan y quisiera despertar cuando el doctor
ya se haya desocupado.

martes, 22 de marzo de 2011

Sentados en el lago.





La luna se asoma nerviosa por entre las nubes,
mientras que nosotros nos escondemos en un hueco que hay en el vacío.
El silencio que impregna los momentos raros se puede partir en dos,
eventualmente un pedazo será tuyo. El otro es mío.

Y como si supieras lo que te corresponde, me miras y tocas mis labios.
Tú, tan seca, tan disciplinada, tan fría, me miras y te beso.
Me alejas un poco, me tomas la mano, los pocos grados bajo cero se han ido.
Caminamos juntos rompiendo la bruma de la noche.

Subimos los peldaños de madera, tengo nervios y tu te ríes.
abres la puerta del teatro, los chasquidos anuncian nuestra llegada.
Te siento cerca y busco tu piel.

Somos un vórtice, giramos, nos detenemos, seguimos.
Te deseo más que nunca y entonces sobreviene le petit mort.
Y el segundo impávido se extiende y somos uno por un instante,
de momento viajamos a una tarde de verano frente al lago en que te conocí.
Tenemos los pies en el agua y me pierdo en el verde de tus ojos. Esa tarde te diría
que nadaras conmigo, y desde ahí sabría que el pez soy yo y el anzuelo lo pones tú.
Otra vez frío. Te abrazo, te duermes sobre mí. Te siento tan delicada, como imagino
serias antes de empuñar el fusil, antes de que te rompieran el corazón y te lo dejaran
con bordes afilados, cortándome, desangrándome. ¡Los pájaros cantan!

Tenemos que huir. El amanecer se acerca y no habrá entonces cómplice.  No habrá quien cubra nuestros pasos mientras huimos por el bosquecito hasta llegar a nuestras cabañas. Te beso y te visto con torpeza. Salimos asustados, aturdidos, buscamos el norte para llegar al sur. Por fin entro a la casa. Duermo un par de minutos, dos horas más tarde estaré sentado bajo el sol extrañándote. Buscándote en una ciudad donde no estas, pintando un paisaje en el que no caben tus colores. Sabiendo que lo más probable es que el destino nos aleje cada día más. Y entonces,¿yo que hago con tus huellas? Y desde entonces te retrato antes del amanecer, sólo para saber que llevo tu estrella en mi.

jueves, 17 de marzo de 2011

Vicario


Yo camino por esas calles viejas, recreando los buenos tiempos que se fueron
O quizá los imagino. Porque cuando me esfuerzo mucho en imaginar, termino por
inventarme las historias.

El callejón está sólo y siento que atravieso un portal. Del otro lado la calle está
soleada. Está fresca y ya me siento otro. Doy vueltas sin saber porqué ni para qué.

Me detengo. Laura me llama. -Si, sigo aquí, veámonos- la verdad es que no he tenido
muchos otros sitios a donde ir. Soy huérfano de destino y cualquier puerto es bienvenido.

El cielo tan azul hace que me pregunte cosas que no me van a dejar en paz.
-En agua está bien señor, muchas gracias-
Me pierdo en una lectura que me apetece importante y ahí aparece Laura,
tan alejada y distante. Tan lejos; tan ella.

Estoy sentado en este sitio que por alguna rareza me parece muy cómodo.
Muy ajustado a mi. Aunque desde entonces no tengo a qué ajustar.

Laura va Laura viene.

Se va. Yo ya me había ido hace mucho.
Es difícil para mí estar aquí. Porque de momento
tengo un espíritu de helio que sino se amarra se eleva,
hasta que abro los ojos y caigo en un santiamén.
Por eso los ojos los abro de noche.
Por que de día la ciudad es más bonita desde arriba.
Igual así quisiera, se me cierran solos. Y es que ahora
hay tanto de mí que ya tiene voluntad propia.

Camino por las callecitas y viene Dante. Tan señor importante y fuerte
tan sonriente y feliz. Yo apenas me le abalanzo a abrazarlo y él se ríe.
Siempre que lo veo lo veo sonriendo. Es un ángel. Sigo deambulando
más sólo que antes. Más sólo que nunca y quiero volver.
Pero ahora recuerdo bien que la puerta se cerró conmigo afuera. Y entonces
llamo al otro lado del mar y casi llorando pregunto y como carajos voy a volver?. Y esa voz que tantas noches me ha trasnochado me dice entre sollozos; si volvieras, no te habría enterrado.

sábado, 5 de marzo de 2011

Acio

 

Salvoconducto para portar armas.

Sin ser resueltamente de un calibre superior al de una mentira que se disfraza de mujer cada día, cada noche.

Apunta con su mirilla a un objetivo tosco y casi que primitivo. Un objetivo que sin duda alguna es fácil. No porque la munición sea inmaculadamente efectiva, ni porque los dotes de su precisión conviertan el juego en un asunto de apuntar y matar. No es por eso. Es porque lo que está al otro lado del cañón, lo que se dispone a recibir la ráfaga de muerte se voltea y muy consciente aprieta el paso y hace lo inevitable más cruel y doloroso. Se acerca y se acerca.

Llega al punto en el que la palabra quemaropa fácilmente se traduce a quemapiel. Al punto en el que la pólvora de su fuego se convierte en latigazos para su ingenuidad, esa misma que se ha venido desangrando desde que decidió mirar de frente su destino. Su verdugo. 

Y estando al alcance de un dedo, tan cerca que por momentos parecen uno, ella, muy firme y decidida lo aleja más allá de lo que la imaginación alcanza. Lo empuja de nuevo al pedacito de infierno del que salió. Crónica de una muerte anunciada. 

Él conocía el desenlace de la historia. Nada fue novedad. Mientras caía a lo más profundo de la inconsciencia, para no volver de ese lugar oscuro nunca más, él, infantil, sonríe y se deja caer en paz, tranquilo mientras pasa su tormento. Tranquilo sabiendo que algún día será él quien decida cuando desea morir.

viernes, 4 de marzo de 2011

22

 

Por la 22 pasa una ambulancia

y yo estoy en una terraza chupando frío y viendo nubes grises que se abalanzan sobre una ciudad mezquina. Los edificios con cáncer están tirados sobre la mesa y la soledad me hace bien, soledad figurada porque siempre queda la buena compañía. La música aleatoria me atrapó. En un  momento único que me atrevo a plasmar aquí; las sirenas que dicen para mí que la vida se nos va, retumba de fondo contra una magistral obra de Clint Mansell como cuando él mismo me contó que la vida se nos vuelve pedazos sin siquiera saber como ni porqué. Clint aparece como un fantasma translucido que cruza mi sala en las noches de tranquilidad. Y yo a Anita aprendí a amarla. Fantasma y todo, haciéndome pendejadas la amo. Pero Clint viene a abofetearme,  a recordarme que la vida es una conexión finita de momentos que se queman y se vuelven volutas de recuerdos -como amo esa palabra-  y yo sigo tiritando y mi egocentrismo aparece: Clint dice the Last man mi ego responde algo que mi vida respalda. El último hombre de mi vida fui, soy y seré yo.

domingo, 6 de febrero de 2011

Jumbee

 


Me siento, me miro, me leo y me pienso.
Me analizo un poco, me agradezco y me contento.

Hoy la vida se me partió en dos. Hoy me casi-suicidé -Más suicidé que casi- porque mucho de mí se murió allá. Donde la arena es fina, finita y las curvas serpenteantes de la víbora gigante llevan ese verde impecable más allá del querer y se sube directamente por el huir!

Y mientras el huir subía el Andrés bajaba a una velocidad que ni él se creía. Y yo apenas miraba al Andrés mientras sus orejas -las nuestras, las que él y yo compartimos- vibraban rabiosamente por el fluir del viento. El silencio nos acompañó, el Andrés se mareaba porque todo se le perdía y yo veía como el pie derecho del Andrés se salía por el grillete, todo normal -según mi astuto proceder- fijo hoy seré noticia.

El sol se me metía como agua hasta los tímpanos y me iluminó tanto los sonidos que por un momento oí la luz y vi el silencio. Pero no duró tanto. El Andrés seguía colgado.

Yo estoy cansado y quiero escribir que te escribo que te escribiré un poema rápido e improvisado. Por que el Andrés se cae del sueño.

Pesado, cansado.
Se sube en las nubes y se desliza en la brisa.
Deja su abrigo, se quita el sombrero.
Saluda a la luna y la pierde de vista
Camina unos pasos, se siente agobiado.
El mundo entero le debe sus risas.
Se queda muy quieto,
se queda callado.
Es que cupido al amor ha encontrado!

jueves, 3 de febrero de 2011

Monologo Enfermo

 

Aquí estoy, armándote piecitas de rompecabezas, de rompemuelas de rompe lo que sea. 

Porque no sé si te pase lo que me pasa a mi, una vez se deja pasar una gota (un verso en un poema) en la represa, dentro de poco todo estará inundado -romperepresas-. Esa frase la leí un día muy lejano de este. Es de esos recuerdos fantasmas que aparecen cuando nadie mira y se ven tan reales!. 

Y sigo aquí sorprendido de mí. Y de ti. Más de ti que de mi. 

Cuando me siento a escribir busco muchas cosas. Silencio y una melancolía muda que casi me ahoga, una melodía que intento volver palabras que se funden con la oscuridad que me rodea mientras me siento como un pianista juicioso -Eso no lo dije yo, lo dijiste tu Reynaldo- a darle vida a esa tonada sublime que toca algunas almas pero sobretodo lleva sobre sus alas musicales la sangre que se derramó del pecho ese, de quién escribía.

Ja! he aquí una de las tantas ironías de la vida. Arenas moría mientras terminaba su novela, acompañado de su novio. Yo me siento morir mientras disparo estos cartuchos más allá del mar, y créeme siento tu presencia, y sobre todo eso que el mundo te dio a ti y nos robó a todos. Tu sonrisa. Por eso no puedes dejar de sonreír ni de ser feliz. Que es una rosa sin colores? Que queda de ti cuando te escondes?

Yo hago un esfuerzo para seguir aquí contigo. Pero mi imaginación es más fuerte que yo. Y no veo nada distinto a imágenes en sepia, el mar, quizás ese que un día dejaste que se metiera entre nosotros sin siquiera decir que éramos nosotros -y desde cuando yo soy tan convencido que nos llamo nosotros?- y ahora empuja un barquito de esos bonitos para otro horizonte. Y definitivamente me alejo, no sé como, pero estas tan quieta, tan sonriente que no puedo menos que sentir que a donde quiera que sea que vaya será mejor. Porque tu sonrisa me lo enseñó. Y mientras me ahogo no puedo más que aferrarme a lo que me llevo hasta allá. Y sabrá Dios porque yo en mis sueños me ahogo y en mis delirios no hago nada por salvarme. Sabrá también Dios cuanto tiempo me va a tener sumergido en el mar, pero como te dije antes. Yo no pregunto mucho.

Soy un remolino de figuras y de símbolos. A veces me veo en una habitación muy blanca y estoy hecho pedacitos sobre el suelo y empiezo a armarme. No hay sangre, menos mal. No hay nada, menos mal. Estoy yo y no entiendo mucho, insisto, pocas veces entiendo. Quizá esa visión, que me dio la fiebre que me asalta en este momento quiere decir que quedaré para recoger con cuchara.Pero que más da? si lo mismo te pasó a ti Alan P -y él a apenas me mira después de un trago- y tú Jean Paul, no tiraste al suelo toda tu vida antes de morir? ¡Entonces ahora que la muerte -que ni siquiera se aparece- me recuerda lo mortal que soy, porque carajos no voy a poder desarmarme y volverme armar en pedacitos, si yo, a diferencia tuya Charles, vivo y no me confundo!

Perdóname. Te veo sentada en la mitad de la habitación y estas escuchando un monologo enfermo y delirante. Tu mirada es inocente y casi creo que no te molesta. Pero yo estoy tan molesto! Tengo tanto que maldecir -pero nótalo nena, no lo hago-.

Ya estoy cansado y empiezo a sentirme como un pequeño que ha superado su rabieta -quizá las pepas ya me hicieron efecto- y sólo se deja llevar suave por el mar, por la brisa. Sólo quiero sentirme bien y otra vez imaginar que hay mucho sol y estamos sentados sobre una pradera, como en los buenos tiempo, como cuando no me sentía morir -soy un flojo, me puede pasar lo que quiera, pero las enfermedades me atropellan-. Y quiero que demos una vuelta. Un paseo. definitivamente estamos frente al mar -porqué? no sé- He dicho mar mil veces en éste escrito. Pero dime si no hay nada más bonito que ver como las aguas negras y frías se comen al sol tan grande y caliente, para después enviarnos su alma que brilla nuestras noches, con lágrimas que brillan y llenan de punticos el cielo... 

Ya quiero despedirme. No me siento más enfermo que antes. Pero delirar me da miedo otra vez. 

Verte fue muy bueno. Con tus gafitas te ves muy bonita y me gusta sentirte alegre... Me estabilizó bastante. No hago más que soñar pendejadas, pero quisiera pedirte perdón por molestarte con ellas. La imaginación me arrincona y yo cedo. Como no hacerlo si es la imaginación la que me mete en una burbuja y apenas mas tarde la puedo reventar... 

Me mejoraré. Por más larga que sea la noche siempre llega el amanecer, y si todo sale bien, mañana estaré aquí. Esperándote para que me dejes ver la luna cuando sonrías, y el atardecer que se dibuja en tu piel cuando te cansas -ja! no me lo habías contado pero yo lo noté. El universo se refleja en ti!- 

Te portaste bien. Yo no tanto.