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Día 1.
La gente de la zona está roída toda. Tienen estas cosas sobre sus labios quemados que en el distrito federal llamamos sonrisas, sólo que estas parecieran autenticas como si las de allá fueran pintadas, en realidad no lo sé, fijo son cosas de mi imaginación y nada más, sigamos con lo importante. 

He entablado un par de conversaciones con locales de la zona, todos pareciera estar dichosos de vivir entre el polvillo seco que lo rodea todo y  el barrizal en días de lluvia, que permítame comentarle pasa dos veces al año. Ellos han sido enfáticos en que no han evidenciado asunto ajeno a la naturaleza y normalidad de los días. Pero señor inspector, si me lo permite diré que incluso ellos estan muy alejados de lo que quiera que sea cotidianidad, no son en ningún momento seres invisibles. ¿Impresionante no?

Han mencionado eso sí, un acontecimiento bastante curioso para mí que se vive en sus callezuelas. Como si fuera el gran caso de berenjenas tostadas por el sol. Pero todo lo que se relaciona con el bueno de Ori nada tiene que ver con esas tragedias vegetales que se cuentan en aquel desierto de Michoacan. Poco sé de ellos en realidad. Digamos que lo que pasa es aquí es algo más complejo. Es algo así como que el espiritu de las cosas infames se va dispersando por encima de las montañas verdes y grises y nos deja a nosotros con esas ganas de dormir con  piernas alrededor de nuestros cuellos. Piernas torneadas de mujer. Ojos claros que se pierden en el amanecer y que dejan esa duda intensa y fría de lo que puede ser una inmesidad vacía en un lóbulo ocular. Pero continuando con el caso señor inspector, le diré que no he establecido del todo de que se trata. Es dificil continuar. Porque la situación circundante (sin hablar de mi circuncisión) no es del todo estable. Imaginese usted un vórtice de sonidos peculiares donde la gravedad desaparece mientras se interna en la profundidad de sus misterios, los suyos propios. Lo que le estoy comentando es que lo que se eleva sobre nuestras cabezas es un caso en el que los individuos, atados todos a un conjunto mistico de creencias y parafernalia religiosas, termina por flotar en un abismo que se encuentra en sus mismos pechos. Osea que en últimas caen dentro de sí mismos. Como si fuera un agujero negro ontológico. Claro está que de lógica no tiene mucho o no tanto o nada. Ahora intente usted conversar con estos sujetos que estan ausentes de toda realidad. ¿Entiende mi punto? en realidad no es algo dificil de digerir. Pero con el pasar de los días espero que esta humareda se aclare un poco. Ya verá usted que voy por buen camino y no lo defraudaré.

Día 8.
Señor inspector. Los avances que se han llevado a cabo durante esta semana de ausencias no han sido necesariamente extraoridinarios, claro si se habla con respecto al caso. Sin embargo socialmente si se ha ganado terreno, los locales se muestran más abiertos y amigables indudablemente desde el evento que con anterioridad no fui capaz de describir a cabalidad ha generado un cambio en las personas. 

Una vez se acabó ese frenesí  de personas mal vestidas, una vez pasó el remolino de caricaturas alivianadas lo que siguió fue un silencio de esos que descascaran la piel, que dan piquiña y ardor en la garganta. Así que tuve que quebrarlo en dos. Una parte se deshizo, pero la otra se la comieron los locales con respuestas absurdas sobre revelaciones y revoluciones. Cosas raras. En todo caso caída la noche fue un gran festival. Una gran fiesta que parecía   más bacanal que otra cosa. En este momento algo pasa afuera y tengo que abandonar mi residencia. Tan pronto sepa algo y esté en capacidad de relatarlo lo haré.

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