Yo quisiera no quitarmela de encima,
de buena gana la dejaba que hiciera un nido en mi cabeza.
Es como una ardilla que se me trepa y mientras lo hace
el rojizo de su pelaje me rodea y la tarde se marchita.
Soy más feliz así.
Yo la llamo andromeda.
Ellos esquizofrenia.
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