¿Qué pasa?
-¿Recuerdas esa vez que te miré mucho a los ojos, rogandote que me dejarás perder en ellos?
Si.
-Bueno, pasa que me perdí en ellos.
¿Entonces?
-Estoy en alguna parte de tus ojos. Cayendo supongo.
¿Entonces?
-Pronto llegaré al fondo
¿Es eso bueno?
-¿Cómo bueno o cómo malo?
¿Puedes decirlo al menos?
-Malo entonces. Lo más seguro es que cuando termine de caer me canse.
¿Entonces?
-No nos veremos más y ya estuvo.
¿Y me lo dices así como así?
-Bueno, puedo intentarlo asá como asá.