Juanete

Páginas

martes, 3 de mayo de 2011

Asesinato

La luna se rie de él.
EL sol, esquizofrénico se asusta si le mira a los ojos.
EL humo se disipa y despeja el cádaver.
EL cuerpo, sin vida.
Yace sobre un charco de sangre.
Y sobre otro más grande, de parafernalia
de poemas óxidados,
de rimas inconclusas y métaforas malsanas.
¡Malsano aquel que arrebató sus ojos al mundo!
Malsano aquel que como la lanza del destino se abalanzó
sobre su mismima desgracia para repartirla entre los hombres
como pedazos de pan. ¡Y entonces como fiesta del gran bacco
se bañan en vino y juegan a las escondidas entre los matorrales
prohibidos! Para terminar asfixiandose los unos a los otros
con buenas excusas y pretextos de un mundo mejor, en una
orgía de muerte y putrefacción que vive canta y muere
al son de una opera cladenstina en los suburbios de la miseria.
Y para el que quiera cruzar el río de hambre y almas ennegrecidas por
el odio que rodea el mismimo averno humano, sólo quedará
la desgracia infinita de morir lejos de casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario