El corredor está bien poblado.
Parece casi una reunión de muertos vivientes,
de ser así yo sería el aparecido,
tengo una herida profunda en el cuello,
Tengo un amazonas carmesí que surge de mí.
Pero aquí hay gente con los sesos colgando.
Si, sí ya sé que hay que esperar.
Si sí a mi me parecía grave,
pero no sabía que en esas academias de seguridad privada,
también enseñen, además de como llevar un arma,
a hacer exámenes complejos de manera tan aguda,
sea el caso de las tomografías, radiografías,
y Dios me perdone, una que otra colonoscopía.
Y sabrá usted en que más ías se especializó
cuando iba a la academia.
Si, sí con la aromática me siento mejor,
definitivamente el hilo carmesí que corre por mi camisa
ha dejado se ser tan torrentoso.
Siempre he oído que las plantas son milagrosas.
Y detener una hemorragia, para cambiarla por un leve mareo
me parece digno de las más elevadas artes curativas.
Ahora bien, el mareo está por todas partes y los muertos vivientes,
¡se ven tan asustados!
¡si tan sólo supieran que casi se ven morir!
Ahora siento que se me va el aire,
pero no me preocupa, la señorita dijo que ya estaban rectificando mis datos,
y como ya no sangro tanto, no me asusta.
El doctor ya casi sale, joven
Gracias, aunque ahora que lo dice,
me siento viejo, mucho.
Porque la veo borrosa
y apenas si la escucho.
La aromática se me salió mientras bajaba por la herida.
Tengo frío y empiezo a temblar, creo que necesitaré otra aromática.
Una cargadita porfavor.
Creó que cambié de parecer y quiero dormir un poco.
Sé que hay personas que tienen documentos más urgentes,
con nombres más bonitos, y yo que siempre he sido un caballero,
cederé mi turno, ya que no le temo a la muerte.
Además señorita, confío en usted y en este país que tanto he amado,
Así que no se moleste, atienda primero un par de santos,
que los ángeles me esperan y quisiera despertar cuando el doctor
ya se haya desocupado.