Juanete

Páginas

martes, 28 de junio de 2011

Cava de Real

Cuentame esa historia tuya
tanta dicha, tanta Gloria.
Esa cosa loca que hay entre tu y yo.
¿Esa cosa entre tu y yo?

Cuando esa plaza se quede con nosotros dos a solas
la noche derrame su inevitable silencio
y ese nombre me hele la piel,
me derrumbaré sobre esos peldaños gastados.
Sobre rocas milenarias que no conocen nuestros días.
Me aferraré a ti y sabré que hay un vacío
entre tú y yo.
Un universo sin sol, luna ni estrellas.
Que a mi voz se le arrancaron tus labios.
Que tus fantasmas deambulan en tus callejones.
Una vez la luz se apaga, las luciernagas reinan.

Del Mal

Como quisiera arrancar contigo
pétalos a los claveles.
jugar a las formas en las nubes.

Ver las constelaciones en tus ojos,
perderme en el  universo de tu vida.
Habitar la galaxia de tu cuerpo.
Ser uno, sin dejar de ser dos.

Pero la realidad, esa que no se extingue,
que llega a bocados, fríos y con calma es otra.

No hay en mi cosa distinta a un olivo
seco y resignado.
Una vid que no entrega más que un áspero paisaje.

No vengas a mí con esa sed
que para saciarla poco puedo hacer.
Y si pudiera,
aquello que me pides
no habita en mi pecho.

Infancia

Ese borrón de frutas viejas,
camino andado y olvidado
de canelas y clavos.
De arroz ahogado en leche tibia,
de maícenas revividas.
Oh infancia! te vas de mí.

martes, 21 de junio de 2011

En la noche

Súbete en mis pesadillas porque hace frío.
Sólo espero que te acuerdes de mi olor cuando 
camines de la mano con las estrellas caídas y rotas.

Enciende el cigarrillo de mi sangre,
quema cada uno de mis sueños.
Déjalo que suba como una pompa y se quiebre con la fragilidad de 
tu mirada.

No cierres la ventana y deja que el aire se clave en mi pecho.
que me asfixie y amorate los ojos.
Rasga el envoltorio de mi cuerpo.
Imagina que es un papel de regalo.

Auschwitz

Muerdeme los labios
para que las palabras que escupa esten todas rotas.
Como esas personas que me miran en la calle.
Miradas rotas rotas.
Una monedita.
rota.
Así sea de cien o un pan.
rota.
A mi no se me alebreste.
rota.
Como el sonido roto del tren.
abriendose paso para algún lado.
Quizá sean más felices que aquellos cuyo destino final, final, final
eran los campos de muerte.
Quizá sean más infelices porque el drama continúa,
y no se garantiza nada con un boleto de ida.

Vejiga

Tomaré una escafandra.
De alguna forma te cortaré en dos con ella.
Imagino que eres como un baúl de historia de piratas.
Entonces me pondré un parche en un ojo y buscaré en tu interior
Algo de valor.

Por si no encuentro nada, espero al menos tengas alma.
Que muy delicado y cuidadoso limpiaré, secaré y disecaré.
La pondré en mi armario.
La vestiré un par de veces con respeto
una docena con admiración.
Una centena con felicidad
y una eternidad con asco.

Para cuando esté cansado de verla entre mis sombreros,
la dejaré en la cocina. 
cerca de los trapos.
Te recordaré cuando haga un charco de té.
Diré maldita sea, no supero este fiasco,
tomaré lo que queda tan seco de ti y arreglaré el daño.

martes, 14 de junio de 2011

Gasca

Y la estúpidisima convicción.
Las mentiras que se sirven en platos fríos
la desgracia el pan de cada día.
El engaño como un padrenuestro antes de cada comida.

Y que decir de los noticiarios.
Un sermón de babosadas y osos de goma.
De humo que sube por las escaleras del desespero.

Para salir a la calle a ver a esos coyotes aullando
con frío y con sed.
Pero ellos no lo saben.
Vivimos en un desierto.
Nos cubrimos bajo matorrales
Para vivir de arroz con mentiras
y un poco de huevos revueltos con crimenes inimaginables

Depués fingiremos todos estar bien
como un tigre enjaulado feliz porque las lentejas
se las tiran por la cara.

Bailaremos un vals para nuestro público.
Somos un circo de asco y miseria.
Un espectaculo de bufones y acordeones.
Bienvenido al mundo de los grandes perdedores.

El parquet

Mierda.
La mañana huele a durazno con diesel.
Y ese asco de caminar por las calles tan sucias.
En la mañana.
Con ese frío imperdonable.

De escuchar el eco de los pensamientos.
Como si no bastara cuando la cabeza amanece
tan enferma,
tan seca.
Después del desfile de pesadillas.
Que dificil es pedirle que quiera sonreir.

Las cucarachas se mueven y hastían los sesos.
Cuando un cráneo explota las cucarachas vuelan.
Esas alas viejas de luchas renovadas.

Pero vuelan y eso es importante.
De resto importa un pito.
Como si tanta necedad se fuera por las endijas.

Y la mañana se rompe en dos.
Los malos resultados
y las preguntas tristes.
Con ese afán de resolver las comedias rotas
las sonrisas huecas y las miradas suspendidas.

Asesinnato

Se despertó asustado por unos pasos.
Con disimulo tomó su arma que yacía
como un recién nacido bajo su almohada.
Aguzó su mirada en la oscuridad,
se esforzó por no despertar a bjrk,
pero al parecer también escuchó los pasos.
-Tranquila nena, todo estará bien- susurró.
Acto seguido, descargó el tambor de su revolver,
cada apretada era un rayo de fuego
que iluminaba por milisegundos la habitación
pum, pum pum, pum, pum pum pum
y un peso muerto se dejó caer.
Suspiró. Bjrk lo abrazó con ternura
y hablandole al oído le preguntó.
¿Qué fue eso?
Tranquila nena, creo que me estaba enamorando.

Almendra

En el frío icónico y lascivo.
Entre las pulgas del trasnocho
y los piojos de un par de intoxicaciones.

Un puñadito de almendras y ciruelas pasas.
Secas. Tan secas.
Con arrugas y marchitas.
Como las tetas de las ancianas.

Y se maldicen las suertes.
Se cuestionan otras tantas.
¿Para qué?
Para terminar sentados
en esos pupitres viejos y gastados.
Para aspirar líneas de tiza
con billetes de tío rico.
Irónica metafora.
Aquí todos los tíos son pobres.
Yo camino trasdibujado.
Transliterado.
Quemado de poco en vez.
Ese beso frío quiere decir eso.
Sólo eso.
La luz subiendo por las copas de los árboles.

Nuestra tarde soleada.
Yo igual sigo sentado sobre la hierba.
Sigo imaginandote ahí.
Mirandome de frente con tus encantos.
Esos que se te escapan por los ojos.
Por los oídos.

Porque no usarás el velo.
Por que los he quemado todos.
Porque algún día saldré de tus piernas
corriendo, huyendo de mí.
de ti.

Y estaré quizá esperando un beso
o el viento frío.
Quizá seas un fantasma.
Quizá el extraño sea yo.
Y de ser así, seguiré
caminando por tus calles
Transdibujado, transliterado.
Quemado de poco en vez.

92

Esa presión en el vientre
el frío de la noche.
la brisa rompiendo el silencio
en las copas de los robles.

Las voces en medio de la psicodelia.
los juicios y principios.
Las soluciones precisas puntuales
y sobretodo oportunas.
Ideas brillantes en andenes gastados
sobre calles limpidas.

Y sin embargo, malas son.
Las decisiones.
Cuanto más desacertadas,
más prontas.
Cuanto más equivocadas,
más resueltas.

Para terminar caminando
 como llaneros solitarios.
Con las excretas bajando hasta las botas.
Desfilando torpes
frente a bufones somnolientos.

martes, 7 de junio de 2011

Mientras llueve

Quiero que sepas que tengo frío.
Que he hecho que llueva mucho.
Que los días han sido feos.

Que todo ha pasado porque sí.
Pero ha pasado en realidad ,
han pasado porque no.

Porque no llegas.
Porque no hacen falta unos segundos para verte.
No. Falta más. Mucho más.

Porque no te tengo en mis brazos y te digo bobadas al oído.
Y siento que ya me haces falta. Me haces falta que no vengas.

Extraño los besos que no me has dado.
Y quiero verte.

Y no sé mucho de ti.
Pero el viento me dice que estas bien.
Que tu abandono es porque sí.
Y yo aquí esperando a que todo deje de ser porque no.

Necesito que remiendes esta ciudad y este mundo, los míos.
Que las calles me sonrían como antes.
Porque siento que les haces falta tú.
Ven y cuentales que estas bien.
Diles que tenemos que aprender a vivir sin ti.
Ellas y yo.
Quizá más yo que ellas.
Pero no importa.
Unos días. Unas semanas y unos días.
Un montón de horas y minutos.
Y más aún si cuentas cada segundo.

Quizá un día abra los ojos y ya estes aquí.

Voy a cerrarlos a ver que pasa.