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martes, 24 de mayo de 2011

Verano II

El viento se voltea furioso cuando llega hasta el final del mundo para regresar,
y recordarnos que esos muertos son de nosotros.

La tierra seca se levanta, y el sol implacable calienta todo lo que alcanza a ver.
el desierto está rabioso. el viento sopla hacia el norte arrastrando ese aire caliente.
Y nosotros estamos en la mitad de esa inmensidad. Por encima de nuestras cabezas, azul infinito.

Miro a Steban y debajo de su sombrero, puedo ver su cara de fatiga. Está cansado, lo conozco.
Pero bien sabemos que es muy pronto para volver.
La sangre llama sangre dicen por ahí. Y nosotros la llamamos primero.
Por eso resultamos en el fin del mundo deshaciéndonos de esa sangre maldita.
2 metros bajo tierra. Y su rostro empieza a desaparecer de mi memoria. 
De la de Steban, definitivamente no. 
Cómo olvidar esa cara que él y yo sabíamos le iba a costar tanta sangre que sería preciso entregar su vida.
Fue un error. Steban lo sabe y yo apenas lo miro con lástima. Es su problema.
Yo sólo soy el buitre que espera a que se vaya para reclamar mi parte del manjar.

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