Yo estoy detrás de la cámara. Del lado oscuro del lente. Las historias que relata
el diafragma son como hojas de coca que se queman despacio y se vuelven ceniza sin
ningún cimbronazo, se pierden en el humo del atardecer. Para que alguien las revuelva
y por un momento sienta ese clic que detuvo las realidades esparcidas.
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