y a medida que mis pensamientos se hacen un poco profundos,
empiezas a torturarme el alma
y lo haces sin conciencia.
Porque apenas te acuerdas de mi existir.
O quizá si la tengas, la conciencia viva,
y me atacas desde aquel sitio donde no me puedo defender.
Sea como sea justo cuando siento que estoy sitiando tu fortaleza
un rafagazo de viento frío hela mis intenciones
y empiezo a ceder, de nuevo y ésta historia vuelve a empezar.
Soy Sísifo y tu mi gran cuesta?
O eres la gran roca y yo sólo soy un hombro?
No sé y no quiero saber.
Desde que vivo sin ti no quiero saber mucho
quisiera saber nada.
Pero es difícil pedirle al mismo universo que nos unió
que ahora sea él quien nos separe.
es como aquél ruiseñor que por el amor de dos seres
cedió su pequeño y frágil corazón,
cual sacrificio malgastado.
cual esfuerzo mal pagado.
Y vendrás de nuevo como esa espuma pura
y cuando creo que te tengo
revientas y salpicas de regreso al mar.
