Como quisiera arrancar contigo
pétalos a los claveles.
jugar a las formas en las nubes.
Ver las constelaciones en tus ojos,
perderme en el universo de tu vida.
Habitar la galaxia de tu cuerpo.
Ser uno, sin dejar de ser dos.
Pero la realidad, esa que no se extingue,
que llega a bocados, fríos y con calma es otra.
No hay en mi cosa distinta a un olivo
seco y resignado.
Una vid que no entrega más que un áspero paisaje.
No vengas a mí con esa sed
que para saciarla poco puedo hacer.
Y si pudiera,
aquello que me pides
no habita en mi pecho.
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