domingo, 6 de febrero de 2011
Jumbee
jueves, 3 de febrero de 2011
Monologo Enfermo
Aquí estoy, armándote piecitas de rompecabezas, de rompemuelas de rompe lo que sea.
Porque no sé si te pase lo que me pasa a mi, una vez se deja pasar una gota (un verso en un poema) en la represa, dentro de poco todo estará inundado -romperepresas-. Esa frase la leí un día muy lejano de este. Es de esos recuerdos fantasmas que aparecen cuando nadie mira y se ven tan reales!.
Y sigo aquí sorprendido de mí. Y de ti. Más de ti que de mi.
Cuando me siento a escribir busco muchas cosas. Silencio y una melancolía muda que casi me ahoga, una melodía que intento volver palabras que se funden con la oscuridad que me rodea mientras me siento como un pianista juicioso -Eso no lo dije yo, lo dijiste tu Reynaldo- a darle vida a esa tonada sublime que toca algunas almas pero sobretodo lleva sobre sus alas musicales la sangre que se derramó del pecho ese, de quién escribía.
Ja! he aquí una de las tantas ironías de la vida. Arenas moría mientras terminaba su novela, acompañado de su novio. Yo me siento morir mientras disparo estos cartuchos más allá del mar, y créeme siento tu presencia, y sobre todo eso que el mundo te dio a ti y nos robó a todos. Tu sonrisa. Por eso no puedes dejar de sonreír ni de ser feliz. Que es una rosa sin colores? Que queda de ti cuando te escondes?
Yo hago un esfuerzo para seguir aquí contigo. Pero mi imaginación es más fuerte que yo. Y no veo nada distinto a imágenes en sepia, el mar, quizás ese que un día dejaste que se metiera entre nosotros sin siquiera decir que éramos nosotros -y desde cuando yo soy tan convencido que nos llamo nosotros?- y ahora empuja un barquito de esos bonitos para otro horizonte. Y definitivamente me alejo, no sé como, pero estas tan quieta, tan sonriente que no puedo menos que sentir que a donde quiera que sea que vaya será mejor. Porque tu sonrisa me lo enseñó. Y mientras me ahogo no puedo más que aferrarme a lo que me llevo hasta allá. Y sabrá Dios porque yo en mis sueños me ahogo y en mis delirios no hago nada por salvarme. Sabrá también Dios cuanto tiempo me va a tener sumergido en el mar, pero como te dije antes. Yo no pregunto mucho.
Soy un remolino de figuras y de símbolos. A veces me veo en una habitación muy blanca y estoy hecho pedacitos sobre el suelo y empiezo a armarme. No hay sangre, menos mal. No hay nada, menos mal. Estoy yo y no entiendo mucho, insisto, pocas veces entiendo. Quizá esa visión, que me dio la fiebre que me asalta en este momento quiere decir que quedaré para recoger con cuchara.Pero que más da? si lo mismo te pasó a ti Alan P -y él a apenas me mira después de un trago- y tú Jean Paul, no tiraste al suelo toda tu vida antes de morir? ¡Entonces ahora que la muerte -que ni siquiera se aparece- me recuerda lo mortal que soy, porque carajos no voy a poder desarmarme y volverme armar en pedacitos, si yo, a diferencia tuya Charles, vivo y no me confundo!
Perdóname. Te veo sentada en la mitad de la habitación y estas escuchando un monologo enfermo y delirante. Tu mirada es inocente y casi creo que no te molesta. Pero yo estoy tan molesto! Tengo tanto que maldecir -pero nótalo nena, no lo hago-.
Ya estoy cansado y empiezo a sentirme como un pequeño que ha superado su rabieta -quizá las pepas ya me hicieron efecto- y sólo se deja llevar suave por el mar, por la brisa. Sólo quiero sentirme bien y otra vez imaginar que hay mucho sol y estamos sentados sobre una pradera, como en los buenos tiempo, como cuando no me sentía morir -soy un flojo, me puede pasar lo que quiera, pero las enfermedades me atropellan-. Y quiero que demos una vuelta. Un paseo. definitivamente estamos frente al mar -porqué? no sé- He dicho mar mil veces en éste escrito. Pero dime si no hay nada más bonito que ver como las aguas negras y frías se comen al sol tan grande y caliente, para después enviarnos su alma que brilla nuestras noches, con lágrimas que brillan y llenan de punticos el cielo...
Ya quiero despedirme. No me siento más enfermo que antes. Pero delirar me da miedo otra vez.
Verte fue muy bueno. Con tus gafitas te ves muy bonita y me gusta sentirte alegre... Me estabilizó bastante. No hago más que soñar pendejadas, pero quisiera pedirte perdón por molestarte con ellas. La imaginación me arrincona y yo cedo. Como no hacerlo si es la imaginación la que me mete en una burbuja y apenas mas tarde la puedo reventar...
Me mejoraré. Por más larga que sea la noche siempre llega el amanecer, y si todo sale bien, mañana estaré aquí. Esperándote para que me dejes ver la luna cuando sonrías, y el atardecer que se dibuja en tu piel cuando te cansas -ja! no me lo habías contado pero yo lo noté. El universo se refleja en ti!-
Te portaste bien. Yo no tanto.

